Arte y Óptica

Todo arte visual es óptico. La luz, un símbolo tan potente en toda cultura humana, es también una de nuestras más importantes tecnologías. Para nuestros primeros antepasados, las únicas fuentes de luz eran el sol en el día y la bioluminiscencia en la noche. Incluso hasta el siglo XIX, nuestra única tecnología de luz era la llama. La bombilla eléctrica incandescente y sus herederos cambiaron eso para siempre. Hoy en día, la luz no sólo ilumina, es el secreto de la fibra óptica, de la infraestructura láser con la que se alimentan nuestras ubicuas computadoras.Todos nuestros lentes y pantallas de teléfonos celulares comparten una característica: buscan controlar la luz. Necesitamos luz, pero queremos controlarla. Nuestras pantallas de televisión, así como las pantallas de nuestras computadoras, dan forma a la luz en filas y rangos. Los protocolos de transmisión sacan al tiempo fuera de la ecuación: exigimos lo instantáneo. La luz está en todas partes, organizada en las tecnologías ópticas.Los artistas reunidos en esta exhibición agrupan la luz que construye nuestro mundo. Cada uno de nosotros vive en muchas eras. Somos la generación electrónica. Pero también somos aquellos que aman la luz del fuego, y los que andan en las colinas más altas por las noches para ver el eterno movimiento circular de las estrellas. El más antiguo y, a la vez, el más moderno de los medios de comunicación, la luz es el medio de nuestra existencia como animales históricos.El orden de la luz es el desorden del tiempo y el orden del tiempo es la libertad de la luz. Celebramos a medida que lamentamos, tanto las salpicaduras de las fuentes de luz como el rayo rectilíneo, y contemplamos las políticas sutiles mientras nos involucramos en la hábil poética representada en el arte de la luz, en este momento, en esta ciudad, única en los anales de la creación.

Sean Cubitt, curador

Obras en exposición

Espacio Fundación Telefónica
C/ Fuencarral, 3, Madrid
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Todo arte visual es óptico. La luz, un símbolo tan potente en toda cultura humana, es también una de nuestras más importantes tecnologías. Para nuestros primeros antepasados, las únicas fuentes de luz eran el sol en el día y la bioluminiscencia en la noche. Incluso hasta el siglo XIX, nuestra única tecnología de luz era la llama. La bombilla eléctrica incandescente y sus herederos cambiaron eso para siempre. Hoy en día, la luz no sólo ilumina, es el secreto de la fibra óptica, de la infraestructura láser con la que se alimentan nuestras ubicuas computadoras.Todos nuestros lentes y pantallas de teléfonos celulares comparten una característica: buscan controlar la luz. Necesitamos luz, pero queremos controlarla. Nuestras pantallas de televisión, así como las pantallas de nuestras computadoras, dan forma a la luz en filas y rangos. Los protocolos de transmisión sacan al tiempo fuera de la ecuación: exigimos lo instantáneo. La luz está en todas partes, organizada en las tecnologías ópticas.Los artistas reunidos en esta exhibición agrupan la luz que construye nuestro mundo. Cada uno de nosotros vive en muchas eras. Somos la generación electrónica. Pero también somos aquellos que aman la luz del fuego, y los que andan en las colinas más altas por las noches para ver el eterno movimiento circular de las estrellas. El más antiguo y, a la vez, el más moderno de los medios de comunicación, la luz es el medio de nuestra existencia como animales históricos.El orden de la luz es el desorden del tiempo y el orden del tiempo es la libertad de la luz. Celebramos a medida que lamentamos, tanto las salpicaduras de las fuentes de luz como el rayo rectilíneo, y contemplamos las políticas sutiles mientras nos involucramos en la hábil poética representada en el arte de la luz, en este momento, en esta ciudad, única en los anales de la creación.

Sean Cubitt, curador

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